Miopía en niños y adolescentes: por qué aumenta y qué significa para su salud visual.
- Carlos Navas Villar
- 5 ene
- 2 Min. de lectura
Un problema visual que crece cada año.
En los últimos años, la miopía ha aumentado de manera significativa en niños y adolescentes. Cada vez más jóvenes necesitan lentes a edades tempranas y, en algunos casos, la graduación avanza rápido. Este fenómeno preocupa a especialistas en todo el mundo debido al impacto que puede tener en el rendimiento escolar, el bienestar diario y la salud visual a largo plazo.

El papel de las pantallas y la vida en interiores.
Uno de los factores más importantes en el aumento de la miopía es el tiempo prolongado frente a pantallas. La visión cercana constante, especialmente en dispositivos como tablets, celulares o computadoras, obliga a los ojos a enfocar de manera repetitiva y prolongada, lo que favorece el estiramiento del globo ocular. Al mismo tiempo, los niños pasan menos tiempo al aire libre. La luz natural ayuda al desarrollo saludable del ojo y reduce el riesgo de que la miopía avance de forma acelerada.
La genética también influye.
La miopía tiene un componente hereditario. Cuando uno o ambos padres son miopes, las probabilidades de que el hijo desarrolle esta condición aumentan considerablemente. Sin embargo, la genética por sí sola no explica el crecimiento actual de la miopía; más bien, es la combinación de predisposición genética y hábitos visuales modernos lo que eleva el riesgo.
Demandas visuales cada vez mayores.
Los niños y adolescentes están expuestos a tareas escolares digitales, actividades de lectura prolongada y entretenimiento que exige enfoque cercano continuo. Esta exigencia constante no permite a los ojos relajarse adecuadamente, generando fatiga visual y favoreciendo el desarrollo de miopía temprana o el aumento de la graduación.
Por qué es importante detectar la miopía a tiempo.
La miopía no es solo una dificultad para ver de lejos. Cuando progresa rápidamente, puede asociarse con complicaciones en la etapa adulta, como cambios en la retina, adelgazamiento ocular o mayor riesgo de desprendimiento de retina. Detectarla a tiempo permite controlar su avance y proteger la visión futura del niño o adolescente.

Qué puede hacer el oftalmólogo para controlar su avance.
El control de la miopía incluye estrategias como corrección óptica adecuada, revisiones periódicas y, en algunos casos, tratamientos específicos para disminuir la progresión. Cada caso requiere una valoración individual para determinar el método más seguro y efectivo según la edad, la graduación y los hábitos visuales del paciente.
El aumento de la miopía en niños y adolescentes es resultado de cambios en la vida moderna: más pantallas, menos actividades al aire libre y exigencias visuales intensas. Reconocer este problema y actuar a tiempo es fundamental para evitar complicaciones futuras. Una valoración oftalmológica regular permite detectar cambios tempranos y ofrecer opciones que protejan la visión en las etapas más importantes del desarrollo.








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