Inyecciones intraoculares: ¿son dolorosas? ¿para qué sirven?
- Carlos Navas Villar
- 6 oct 2025
- 2 Min. de lectura
Cuando un paciente escucha por primera vez el término "inyección en el ojo", es completamente normal que sienta miedo o rechazo. Sin embargo, las inyecciones intraoculares son un tratamiento seguro, eficaz y ampliamente utilizado en oftalmología moderna para controlar enfermedades que podrían dañar la visión de forma irreversible.
En este blog te explicamos en qué consisten, en qué casos se indican y lo más importante: si realmente duelen.

¿Qué son las inyecciones intraoculares?
Las inyecciones intraoculares, también conocidas como inyecciones intravítreas, son un procedimiento en el cual se aplica un medicamento directamente dentro del vítreo, que es el gel transparente que rellena el interior del globo ocular.
Este tipo de tratamiento permite que el medicamento actúe de forma localizada y rápida, logrando una concentración alta en la zona afectada, sin generar efectos adversos a nivel sistémico.
¿Para qué se utilizan?
Las inyecciones intraoculares se usan principalmente en enfermedades de la retina y la mácula, donde la inflamación, el crecimiento anormal de vasos sanguíneos o el exceso de líquido ponen en riesgo la visión.
Entre las patologías más comunes que requieren este tratamiento se encuentran:
Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE)
Edema macular diabético
Retinopatía diabética proliferativa
Oclusión de la vena central de la retina
Inflamaciones intraoculares (uveítis)
Infecciones severas (endoftalmitis)
Los medicamentos que se inyectan pueden incluir antiangiogénicos, corticoesteroides o antibióticos, según el diagnóstico.
¿Duele una inyección en el ojo?
Esta es una de las preguntas más frecuentes y comprensibles. La respuesta es: no debería doler.
El procedimiento se realiza bajo condiciones completamente estériles, y se utiliza anestesia tópica en gotas para adormecer la superficie ocular. En algunos casos se puede complementar con un gel anestésico.
Durante la aplicación, el paciente puede sentir una leve presión o molestia momentánea, pero no dolor intenso. El procedimiento es rápido, seguro y ambulatorio, y dura solo unos minutos.
Después de la inyección, pueden aparecer algunas molestias leves, como sensación de cuerpo extraño o visión ligeramente borrosa, que desaparecen en pocas horas.

¿Cuántas inyecciones se necesitan?
El número de aplicaciones varía dependiendo del diagnóstico y la respuesta al tratamiento. En muchas enfermedades crónicas como la degeneración macular o el edema macular diabético, el tratamiento se realiza en esquemas mensuales o personalizados por etapas.
Es fundamental que el paciente acuda puntualmente a sus controles para evaluar la evolución y definir si necesita repetir o espaciar las dosis.
¿Qué cuidados debo tener después?
No frotarse los ojos durante las primeras 24 horas
Usar las gotas indicadas por el especialista (habitualmente antibióticos tópicos)
Evitar piscinas o ambientes contaminados por unos días
Acudir de inmediato si se presentan síntomas como dolor intenso, secreción, pérdida de visión o enrojecimiento severo
Las inyecciones intraoculares no son dolorosas y pueden representar una diferencia significativa en la conservación de la visión para muchas personas. Lo más importante es entender que no deben temerse, sino valorarse como una herramienta clave en el tratamiento de enfermedades oculares complejas.
Si tú o un familiar ha sido indicado para este tratamiento, no dudes en consultar todas tus dudas con tu oftalmólogo. Una explicación clara y cercana puede ayudarte a tomar decisiones con confianza y tranquilidad.




