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Glaucoma juvenil o congénito: ¿cómo detectarlo en etapas tempranas?

  • Foto del escritor: Carlos Navas Villar
    Carlos Navas Villar
  • 6 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

El glaucoma congénito y juvenil es una condición poco frecuente, pero potencialmente grave, que puede afectar la visión de niños y adolescentes desde los primeros meses de vida. Su detección oportuna es fundamental para preservar la salud visual a largo plazo.

Soy el Dr. Carlos Francisco Navas Villar, médico oftalmólogo, y en este blog te explico cómo identificar las señales tempranas de esta enfermedad, cuál es su impacto y por qué el diagnóstico oportuno puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida visual de los pacientes jóvenes.


¿Qué es el glaucoma congénito y juvenil?

El glaucoma es una enfermedad ocular que provoca daño progresivo del nervio óptico debido a un aumento de la presión intraocular. Cuando esta alteración ocurre en la infancia, hablamos de:

  • Glaucoma congénito: presente desde el nacimiento o que se manifiesta en los primeros meses de vida.

  • Glaucoma juvenil: aparece entre los 3 y los 35 años, generalmente durante la infancia o adolescencia.

Ambas formas pueden ser hereditarias o surgir de forma aislada, y si no se detectan a tiempo, pueden causar daño visual irreversible.


¿Cuáles son los síntomas en niños pequeños?

Uno de los retos del glaucoma en edades tempranas es que, a diferencia del adulto, el niño no puede expresar lo que siente, y los síntomas pueden pasar desapercibidos si no se tiene atención especializada.

Señales de alerta en bebés o niños pequeños:

  • Ojos inusualmente grandes (debido al aumento de presión)

  • Excesivo lagrimeo sin causa aparente

  • Sensibilidad marcada a la luz (fotofobia)

  • Opacidad en la córnea (córnea grisácea o “nublada”)

  • Parpadeo excesivo o frotamiento frecuente de los ojos

  • Dificultad para mantener contacto visual o seguir objetos

En niños más grandes o adolescentes, se pueden sumar síntomas como:

  • Visión borrosa

  • Dolor de cabeza o dolor ocular

  • Disminución del rendimiento escolar por problemas visuales

  • Cambios en la agudeza visual no corregibles con lentes

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico debe ser realizado por un oftalmólogo con experiencia en oftalmología pediátrica. Incluye:

  • Evaluación del tamaño y aspecto del globo ocular

  • Medición de la presión intraocular

  • Examen de la córnea y el nervio óptico

  • Ultrasonido ocular o imágenes complementarias en casos complejos

  • En algunos casos, es necesario realizar el estudio bajo sedación o anestesia general

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento del glaucoma congénito o juvenil depende del tipo, la severidad y la edad del paciente. Puede incluir:

  • Cirugía: es la principal opción en glaucoma congénito, especialmente si se detecta a edades tempranas. Procedimientos como la goniotomía o trabeculectomía ayudan a drenar el humor acuoso y disminuir la presión ocular.

  • Medicamentos: en algunos casos juveniles se utilizan gotas hipotensoras para controlar la presión, aunque no suelen ser suficientes por sí solas en niños pequeños.

  • Seguimiento a largo plazo: el control de la presión ocular debe mantenerse de forma continua y con evaluaciones periódicas para evitar daño progresivo.

¿Cuál es el pronóstico?

Con un diagnóstico oportuno y manejo adecuado, muchos pacientes logran conservar una buena visión y desarrollarse con normalidad. Sin embargo, si no se detecta a tiempo, puede haber afectaciones irreversibles en el nervio óptico que derivan en pérdida visual o incluso ceguera.

Por eso es fundamental que los padres y cuidadores estén atentos a los signos mencionados, y que cualquier sospecha sea evaluada por un especialista.

El glaucoma en niños y adolescentes no es común, pero sí es grave si no se detecta a tiempo. Como oftalmólogo, mi labor es ayudarte a identificar cualquier alteración visual desde las primeras etapas de la vida. Un diagnóstico temprano puede cambiar el rumbo del desarrollo visual de tu hijo.

Soy el Dr. Carlos Francisco Navas Villar, especialista en enfermedades del nervio óptico y glaucoma. Si tienes dudas o notas cambios en los ojos de tu hijo, agenda una valoración. Estoy aquí para ayudarte a proteger lo más valioso: su visión.


 
 
 

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